La Lonja de Zamora en entredicho.
Es ya un clamor que gritan las esquinas: La Lonja de Zamora fija precios más bajos que otros órganos agropecuarios semejantes. Véase, las lonjas de Salamanca y Segovia. ¿Y por qué lo hace? Ese es el quid de la cuestión. No vale echarle la culpa sólo a “alguien” como acaba de hacer Asaja. Si hay responsabilidad será de todas las partes implicadas. O sea de compradores y vendedores, de representantes de cooperativas y de entidades ligadas con el sector. Todos están allí representados y todos pueden hablar y decidir libremente.
Ayer, sin ir más lejos, el desfase respecto a la Lonja de Salamanca. Al lado del Tormes, la cebada cotizó a 161 euros tonelada y el trigo panificable a 190. Junto al Duero, se quedó la primera en 150,25 y el segundo entre 168,29 y 171,29. Por cierto lo de los 29 céntimos de euro debe tener alguna explicación. El precio de los lechazos pequeños fue de 4,50 euros kilogramo (en Zamora a 5 euros), mientras que los lechones selectos se cotizaron a 32 euros y en el Duero a 24. Estos son los datos obtenidos del documento que se publica en esta misma página y el que aparece en Google si escribimos Lonja de Salamanca.
Está clarísimo que las diferencias son considerables y que no estamos hablando precisamente de céntimos. Es necesaria una explicación. El presidente de la Lonja de Zamora, José María Casas, debe dar cuenta de los mecanismos en los que se basan las cotizaciones semanales. Que explique cómo se fijan las cotizaciones y sobre que referencias. La opinión pública tiene derecho a saber. Debe conocer el funcionamiento de un órgano que cumple una importante labor, la de intermediar entre las partes, entre compradores y vendedores.
Es verdad, como ya dijo José María Casas cuando ganaderos de porcino de Segovia se presentaron en Zamora para protestar, que la Lonja lo que fija son precios indicativos, pura referencia para las operaciones comerciales. Pero también es cierto que la mayoría de las ventas de cereales que se están realizando en la actualidad se hacen en base a los precios de la Lonja. Por eso son importantes y por eso deben ser los justos y precisos. Por eso tienen que estar basados en una tendencia real de mercado. Porque deben ser fiables y garantía de seriedad.
Sé lo que costó montar la Lonja de Zamora. La labor que hizo Luis Ignacio Almazán para sentar en la misma mesa a compradores y vendedores. Las vicisitudes acumuladas a lo largo de un recorrido muy largo. Las tensiones con la cooperativa Calporc. El trabajo a lo largo de años de los dos Casas. Pero todo eso no vale para nada si al final no hay fiabilidad. Si compradores y vendedores desconfían de los guarismos que se establecen en las mesas de contratación.
Resulta imprescindible acabar con los nubarrones que se han instalado sobre el cielo de la Rúa de los Francos, donde ahora está la sede del órgano de contratación agropecuario. Estoy convencido de que todo tiene una explicación. Y que nos la van a dar. Publicado por Celedonio Perez en Laopinióndezamora.es
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