Normativa Fitosanitarios (Entrevista)
Carlos Palomar, director general de la Asociación Empresarial de Protección de Plantas (AEPLA), que engloba a 26 fabricantes de fitosanitarios, expone a AGROCOPE sus sensaciones agridulces sobre la próxima normativa de fitosanitarios.
-¿Cuales son los aspectos que no les gustan?
El reglamento que establece las sustancias que están dentro de los productos. Se van a crear una serie de listas o de categorías sobre los productos que queremos que estén y los que no. Nosotros pensamos que lo importante es el uso de los fitosanitarios y no su característica química.
-¿A qué cultivos consideráis que va a afectar más?
Probablemente a los cítricos, el olivar o incluso cereales, ya que las listas se va a referir principalmente al uso de los insecticidas. Como España es un país que utiliza muchos de estos productos, sobre todo en el sur, donde los insectos son plagas muy destructivas, puede verse afectado, igual que otros países mediterráneos como Italia o Grecia.
-Y la producción, ¿también bajará?
Sí, creemos que va a ser peor, y claro a menor producción bajan los ingresos y habrá importaciones de países terceros. Con la reducción de estas sustancias se puede llegar a eliminar esa capacidad productiva de los agricultores europeos y sustituirlos por importaciones de otros países, lo cual es totalmente incoherente.
-¿Qué aspectos positivos recoge la legislación?
Lo más destacable es que la Directiva, que empezó siendo un paquete legislativo que buscaba fundamentalmente reducir el uso de fitosanitarios, se recondujo afortunadamente a algo mucho más lógico que es reducir el impacto negativo que pueda tener su utilización.
Creemos que es bueno y utilizar estos productos cuando sea necesario y en la dosis justa. Por lo tanto la Directiva será positiva si se desarrolla adecuadamente y se hace un plan de aplicación adecuado a las condiciones de cada país.
-El período de tiempo que concede para buscar nuevas sustancias, ¿será suficiente?
Existen dos aspectos. Por un lado las sustancias que ya están en el mercado permanecen igual hasta que no expire su homologación, momento en el que tendrán que renovar con los nuevos criterios.
Por otro lado, en el caso de algunos cultivos en los que exista sólo un producto para controlar una plaga, hasta que se elimine esa sustancia se hará una moratorio de cinco años mientras se buscan otras nuevas. La finalidad es hacer el proceso lo más suave posible. Pero hay que tener en cuenta que el plazo es relativamente corto y desarrollar sustancias nuevas lleva entre 10 y 12 años.
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