Sigue bajando el precio de los tostones y sube el maíz en la Lonja de Zamora.
Así las cosas, repetición de cotizaciones para el cerdo selecto y graso que quedan a un 1,13 euros, el normal mantiene el 1,12 euros, el tipo canal II sigue a 1,51 euros y el Ibérico Pienso repite a 1,11 euros.
La mesa de lechones mantiene los precios de la semana anterior, los ejemplares gran partida mantienen los 46 euros, los de pequeñas partidas repiten a 37 euros, los tostones vuelven a bajar esta semana 2 euros y cotiza el ejemplar de 8 kilos a 14 euros y el animal de 15 kilos se sitúa a 19 euros.
En cereales se mantiene el precio del trigo blando a 132,22 euros/tn, la cebada y la avena quedan a 115,23 euros/tn y el maíz sube 3 euros y se sitúa a 143,24 euros la tonelada.
En ovino no hay ningún movimiento nuevo con respecto a la sesión anterior, el lechazo de 11 kilos mantiene los 2,70 euros, el de 13 kilos queda a 2,40 euros, los de 15 kilos repiten a 2,20 euros. Los corderos de 20 kilos se sitúan a 1,70 euros, los de 25 kilos se quedan a 1,60 euros y los ejemplares de 30 kilos repiten a 1,50 euros.
El mercado de Villalpando ha incrementado las ventas, en este sentido, se han comercializado algunas partidas de lechazos a 40 euros y otras se han vendido a 45 euros cada ejemplar.
Prevén que continuará la marcha alcista en los precios agrícolas. Argentina.
Según un estudio del Banco Central, “la trayectoria ascendente” de los valores se mantendrá, aunque “por el momento las débiles perspectivas económicas a nivel global impedirían una recuperación acelerada en el corto plazo”. El informe basó el pronóstico en factores como la demanda mundial de alimentos y el desarrollo d
e los biocombustibles.
Los precios de los productos agrícolas mantendrán “la trayectoria ascendente”, aunque “por el momento las débiles perspectivas económicas a nivel global impedirían una recuperación acelerada en el corto plazo”, destacó un estudio del Banco Central de la República Argentina (BCRA).
El Informe de Inflación, difundido esta semana por la entidad, sustentó ese pronóstico en factores conocidos, como la demanda de alimentos en los países emergentes y el sostenido desarrollo de la industria de biocombustibles. 
Pero mencionó, además, la probabilidad de cosechas globales reducidas, por la falta de financiamiento que afecta a los agricultores como consecuencia de la crisis internacional.
“Los mercados de materias primas agrícolas presentan algunos fundamentos sólidos que permitieron estabilizar las cotizaciones, luego de la brusca caída observada en la segunda mitad de 2008″, consideró el estudio.
Agregó que “también contribuyeron en este sentido algunos inconvenientes climáticos en importantes regiones productoras, como la sequía que afectó principalmente los cultivos de soja y maíz de Sudamérica, y la falta de humedad en zonas trigueras de Estados Unidos”.
El BCRA consignó que luego de seis años consecutivos en alza, los precios de los commodities agrícolas experimentaron “una abrupta caída” durante la segunda mitad de 2008. Sin embargo, sobre el final del año pasado y principios de 2009, “cuando las bolsas y otros activos seguían cayendo, las cotizaciones lograron cierta estabilización, manteniéndose por encima de los niveles promedio de la última década”.
Entre los factores alcistas de los productos agrícolas, el informe consideró “el fuerte cambio estructural en la dieta de los países emergentes, llevado a cabo durante la última década”.
Esta demanda se mantendría, pese a la crisis, “ya que la modificación de los hábitos alimenticios responde en mayor medida a tendencias de largo plazo”, evaluó el BCRA. Por otra parte, añadió el estudio, los requerimientos de la industria de biocombustibles se asientan en distintas medidas gubernamentales, reforzadas en los últimos meses con el objeto de promover la producción y el uso de las energías renovables.
Entre los países que llevan adelante esas políticas se mencionan los casos de Alemania, Brasil, Canadá, China, EE.UU., Francia, India, Italia, Japón, Reino Unido y la Unión Europea. Además, consideró el Central, la fuerte contracción crediticia derivada de la crisis “podría terminar dando impulso” al precio de los productos agropecuarios, toda vez que “se traduciría en un menor dinamismo de la oferta de granos”.
“A medida que se aproxima la próxima campaña y los agricultores definen su estrategia productiva, se hace más evidente el impacto que puede tener la escasez de crédito sobre la producción”, indicó el informe.
En particular, advirtió el BCRA, “una inadecuada oferta de financiamiento a tasas razonables limitaría la inversión del sector rural, provocando una menor aplicación de tecnología (semillas genéticamente modificadas, fertilizantes y agroquímicos) y una disminución de la superficie cultivada”.
Esto implicaría, en la próxima temporada, “un desvío” de la tendencia observada en los últimos años, de sostenida expansión de los rindes y del área sembrada. El estancamiento de la inversión productiva “se da en un contexto de inventarios en niveles relativamente bajos, lo que deja a los mercados más expuestos a eventuales shocks climáticos”, sostuvo el informe.
El BCRA precisó, en ese sentido, que la relación stocks/consumo se encuentra en la actualidad 30% por debajo del promedio de los últimos 20 años para el maíz, y 20% por debajo en el caso del trigo.


Se prevé una recuperación de los precios de los cereales debido a la reducción de la oferta.
Esta semana en España, en los mercados más representativos, la cotización de los cereales comienza a recuperarse, debido a reajustes del mercado.
Los analistas del banco alemán Commerzbank señalan que los precios internacionales del maiz, el trigo y la soja han aumentado “notablemente” desde principios del mes de marzo, un incremento que prevén que se siga produciendo en los próximos meses debido a una reducción de la oferta. Consideran que el descenso en la superficie sembrada esta primavera en países como Estados Unidos favorece la recuperación de los precios de los cereales.
En el caso del maíz, destacan que desde principios del mes de marzo su precio se ha incrementado cerca de un 20 por ciento, debido, entre otras cosas, a la debilidad del dólar estadounidense y a la subida del precio del petróleo, lo que puede favorecer nuevamente su uso para la producción de biocarburantes. Los precios del maíz, según señalan, se verán condicionados por un menor suministro de este cereal, ya que en Estados Unidos, principal productor y exportador, se sembrarán 34,5 millones de hectáreas, un 1,2 por ciento menos que en el año anterior.
En cuanto al trigo, los analistas de Commerzbank indican que los precios han aumentado un 15 por ciento desde principios de marzo, quedándose por detrás del maíz y la soja. En Estados Unidos, la superficie caerá hasta 23,8 millones de hectáreas, un 7 por ciento menos, y también será menor en la Unión Europea (UE), debido a una disminución de los rendimientos por hectárea, si bien esperan que otros países como Rusia compensen en cierta medida el descenso de la oferta de trigo.
Al igual que en el maíz, destacan que los precios de la soja se han incrementado un 20 por ciento desde principios de marzo, si bien creen que esta subida será limitada durante los próximos meses. En Estados Unidos, que representa el 35 por ciento de la producción mundial, la superficie de soja, cultivo menos demandante de fertilizantes, alcanzará los 30,9 millones de hectáreas, un 0,4 por ciento más que el año anterior, aunque se espera que la producción en Argentina caiga un 10 por ciento, debido a la sequía que ha sufrido el país.
El Boletín de Información Agraria de Estados Unidos y Canadá de la Consejería de Agricultura de la Embajada de España en Washington recoge que algunos expertos sitúan los precios de comercialización en 157 dólares/tonelada para el maíz, en 183 dólares/tonelada para el trigo y que el de la soja oscilará entre 330 y 367 dólares la tonelada.
Esta semana en España, en los mercados más representativos, la cotización de los cereales comienza a recuperarse, debido, según han señalado a Efeagro fuentes de la Asociación de Comercio de Cereales y Oleaginosas de España (ACCOE) a reajustes del mercado, ya que las bolsas internacionales han estado tirando al alza, lo que ha repercutido en el mercado interior.
El precio del trigo blando nacional ha subido un 0,81 por ciento, con respecto a la primera semana del mes de abril, hasta los 143,75 euros por tonelada de media, mientras que el precio del maíz ha aumentado un 0,94 por ciento hasta los 148,94 euros por tonelada. En el caso del trigo duro, la cotización se mantiene en 186,33 euros por tonelada, según datos de ACCOE.

