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Caida hasta el 40% en extremadura…. solo?

La tortilla se da la vuelta. A veces, acertar con el cultivo adecuado es para los agricultores mucho más difícil que elegir la inversión adecuada para los analistas de Bolsa. Si los dos últimos años han sido los del auge del cereal, todo hace indicar que esté será el de la caída.
Aún es pronto para dar cifras demasiado fiables en Extremadura, pero hay consenso en que el año será malo, especialmente en regiones como Extremadura. A nivel nacional, el Ministerio de Medio Rural ha hablado esta misma semana de un 20% de caída. Las organizaciones agrarias Asaja y UPA coinciden en señalar un 30%. Aquí se notará más, por lo que la bajada estará muy probablemente por encima de ese 30%.cereales
Las primeras estimaciones de la Asociación de Comercio de Cereales y Oleaginosas de España (Accoe) van bastante más lejos. La semana pasada sus miembros pusieron en común los datos de los que disponían y estiman que en la región se cogerán 469.395 toneladas de cereal invierno.
Esta cantidad supone nada menos que un 42,4% menos que lo que se cogió el año pasado, según el registro que lleva la unión española de cooperativas (Ccae). La caída es especialmente sensible en el caso de la avena y del trigo duro, donde ronda el 50%. También desciende la superficie que se dedica a todos estos cultivos.
Aunque no es un cereal de invierno, todo indica que con el maíz pasará algo parecido. Por el momento, Medio Rural aún no tiene previsiones de cosecha.
Causas
La causa de esta situación es doble. Por un lado, se han dado una serie de condiciones climáticas que, juntas, han hecho que sea un año pésimo para el cereal de invierno. Por otro lado, los costes de producción siguen estando por las nubes y, sobre todo, los precios no eran tan atractivos al comienzo de la campaña, aunque aún eso pueden cambiar.
Acaba así un miniciclo que alcanzó su cumbre a comienzos del año pasado. Los precios que recibían los cerealistas por su producto disparó la superficie de cultivo. Las causas no están aún claras, pero parece claro que detrás no estuvieron los biocombustibles, como alguno quiso hacer creer en su momento.
Más consistencia tiene la teoría de la especulación de algunas grandes empresas. Aprovecharon el pánico surgido a raíz de la llamada ‘crisis alimentaria’ mundial para acaparar grano con la esperanza de venderlo mucho más caro en el futuro.
Sea como fuere, fueron campañas de auge para el cereal extremeño. Especialmente se benefició el maíz, un cultivo de regadío que alcanzó un precio más que atractivo y se aprovechó además de la horas bajas del tomate para industria que vivieron las Vegas Altas y Bajas del Guadiana.
El único ‘pero’ estaba en los costes de producción, lo que los expertos llaman ‘inputs’ agrarios. Gastos como los fertilizantes, fitosanitarios, simiente o el propio carburante crecían en la misma proporción que los precios. Hubo voces, como la de Upa, que sospechaban que el objetivo era aprovechar el crecimiento de renta de los agricultores.cereales 02
Todo indica que esta campaña todo va a cambiar. Los costes se mantienen y el precio dejó de ser atrayente la campaña pasada, lo que ha hecho que el número de hectáreas de cultivo caiga de forma considerable.
«Cuando se ha sembrado esta campaña, a partir del pasado octubre, los fertilizantes estaban a unos precios desorbitados. Hay gente que no lo ha usado, otros que han usado el 50% de producto que otros años, y otros que ni siquiera lo han hecho», detalla Francisco Gómez, gerente de la cooperativa San Isidro de Villanueva de la Serena.
Más importante son, sin embargo, las condiciones climatológicas, que no han podido ser más desafortunadas. Así se explica que la caída de la cosecha (el 42% citado) sea superior a la bajada de superficie que se ha cultivado (23,4%). Y es que bajan los rendimientos en todas las especies; especialmente en el caso del trigo duro, donde permanece por debajo de la mitad.
«Sobre todo, el problema ha estado en la falta de lluvias que han caído durante los meses de abril y lo que llevamos de mayo, ya que normalmente los cereales de invierno no se riegan en la región. La situación es peor en unas zonas que en otras. Por lo que yo sé, por ejemplo, la cosecha va a ser mejor en la Campiña Sur que en la zona de La Serena. Aquí, en algunos puntos, se va a recoger un 50% menos. Al parecer, también va a haber mucha bajada en Castilla, que es la zona más cerealista de España», asegura José María Sánchez, gerente de la cooperativa Casat de Don Benito.
En este sentido, la asociación de comerciantes advierte que «si persisten las actuales condiciones climatológicas de calor y falta de precipitaciones, la caída de rendimiento será aún más significativa».
José Cruz es el secretario de Agricultura de la organización agraria Upa-Uce. Opina que «los indicios apuntan a que el trigo y la avena va a estar a la baja. Debido al clima, la producción va a caer seguro por encima del 30%».
En el sector se habla de otras causas meteorológicas, como el retraso de la siembra por culpa de las lluvias del pasado otoño, o las bajas temperaturas registradas hasta hace poco por las noches, no usuales para la época del año en la que nos encontramos. Pero tienen una incidencia muy secundaria, según otras fuentes.
Lo que sí parece claro es que la enorme granizada caída el pasado domingo no tendrá efectos llamativos. Apenas afectó con fuerza a la ciudad de Badajoz.
Precios
Por lo demás, Sánchez asegura que los costes de producción siguen siendo muy altos. Los indicios apuntan a unos precios al alza, pero nada asegura que se vayan a mantener con el tiempo. «El cereal sufre mucho la especulación y en el momento en que alguien acapara producto, los precios suben, que luego bajan cuando salen a la venta. En el fondo se trata de la ley de la oferta y la demanda, con lo que la situación puede cambiar rápidamente», incide.
«Aún no tenemos referencias, pero el maíz está subiendo, y su precio suele ir de la mano de los cereales de invierno. Desde luego, no esperamos precios espectaculares, pero que por lo menos hagan rentable al cultivo. Lo ideal sería que fueran estables, no con esas oscilaciones tan grandes que estamos teniendo en los últimos años. Eso no beneficia a nadie», sostiene Gómez.
«Están subiendo, y en buena lógica tienen que recuperarse después de las últimas bajadas. También hay que tener en cuenta que habrá menos oferta en general, puesto que la cosecha también baja en otras zonas», remata Cruz.
Via: Hoy.es

Mayo 31, 2009 Publicado por Amaniel | Noticias | | Aún no hay comentarios